miércoles, 3 de julio de 2013

TERTULIA SOBRE ARTÍCULOS DE ACTUALIDAD

El pasado Domingo dia 30 de junio, el tema de actualidad elegido por votación fue:





Los expertos proponen que las pensiones suban o bajen en función de las cuentas del sistema de la Seguridad Social

 


Los doce 'sabios' que elaboran el informe a remitir al Pacto de Toledo rechazan el IPC como factor de revalorización, abren la puerta a elevar las pensiones en tiempos de bonanza o a bajarlas en crisis

  



Madrid (EUROPA PRESS) El comité de los doce 'sabios' encargado del diseño del factor de sostenibilidad propone que las pensiones definitivamente dejen de revalorizarse anualmente de acuerdo con el IPC, como ha sucedido en los últimos años, y que lo hagan en función de los ingresos y gastos del sistema, sin descartar que puedan subir por encima de la inflación, lo que permitiría ganar poder adquisitivo en tiempos de bonanza.



Así se recoge en la documentación que hay sobre la mesa, a la que ha tenido acceso Europa Press, a la espera de que en la reunión que mantendrá el comité esta mañana puedan cerrar una redacción definitiva. Finalizados estos trabajos, esta propuesta será remitida al Gobierno, que la trasladará al Pacto de Toledo para su debate y posterior tramitación parlamentaria como proyecto de Ley.



En un borrador preliminar que se discutió en la reunión del 27 de mayo, los expertos proponían, junto a un coeficiente de equidad intergeneracional, un factor de actualización anual de las pensiones que no estaría ligado al IPC, sino a la evolución de los ingresos y gastos del sistema.




El objetivo era conjurar los riesgos demográficos y económicos que en los próximos años es previsible que impacten en las pensiones. Así, ambas fórmulas deberían funcionar con un alto de grado de automatismo y funcionar como un mecanismo de revalorización y de corrección de desequilibrios si éstos se produjesen, pero también como una alerta para que, en su caso, se puedan prever.




En la práctica, esto suponía aplicar cambios tanto para los futuros pensionistas, como para los actuales beneficiarios. Para estos últimos, en dicho texto se señalaba que el valor nominal de las actuales pensiones no podría bajar, sino, en todo caso, quedar congelado, y asimismo establecía como techo el IPC, con la idea de derivar el ahorro resultante al Fondo de Reserva de la Seguridad Social.


Este planteamiento recibió las críticas de una parte de los expertos, lo que obstaculizó, junto a otras cuestiones, la posibilidad de un acuerdo. Semanas más tarde, los expertos introdujeron cambios en el texto y ahora se contempla que la revalorización de las pensiones pueda ser mayor o menor que el IPC, siempre que con ello se garantice el equilibrio o se genere superávit, en función de los ingresos y gastos del sistema.



De este modo, cuando haya más gastos que ingresos, habrá una moderación del incremento o una congelación de las prestaciones, con la previsible pérdida de poder adquisitivo, mientras que en el caso contrario podrán revalorizarse incluso por encima de la evolución de los precios.

El factor de equidad intergeneracional

Este nuevo esquema de revalorización se complementa en la propuesta de los expertos con un factor de equidad intergeneracional, pensado para las nuevas pensiones que se generen a partir de la puesta en marcha de la reforma (el comité recomienda aplicarla como muy tarde en 2019). Este factor vincula la prestación con la esperanza de vida en el momento de la jubilación a través de un coeficiente que, aplicado a la cuantía de la pensión, equipara las cantidades a percibir de todos los pensionistas.





Según los expertos, este factor no tiene por qué conllevar una disminución de la cuantía de la pensiones en términos reales y, en todo caso, se plantea la posibilidad de incorporar una 'cláusula suelo' que impida su disminución nominal.




El objetivo no es recortar las pensiones
 
Los 'sabios' aseguran en su informe que el factor de sostenibilidad "no se diseña para recortar pensiones", sino para garantizar que éstas sean pagadas, e inciden en que lo que rebaja la cuantía de las pensiones es la falta de recursos para financiarlas.



Al mismo tiempo, los expertos señalan que el factor de sostenibilidad no sustituye la necesidad de acometer reformas internas en el sistema para mejorar su equidad y eficiencia. Así, subrayan que con este factor se ponen en evidencia los desequilibrios que pueden afectar al sistema, y que depende de las "decisiones políticas" el cómo corregirlos.



En este sentido, recuerdan que siempre pueden tomarse decisiones que mejoren la estructura de gastos e ingresos para que el factor tenga un efecto "mucho más suave" o incluso sea innecesaria su aplicación.



Podéis dejar vuestros comentarios y opiniones en el recuadro d abajo si así lo deseáis


lunes, 1 de julio de 2013

EL APEGO

Ponencia presentada por Mª Rosa el pasado sábado día 22 de junio.



En el momento en que tenga disponible el texto de la ponencia, esta sera publicada.































Podeis dejar vuestro comentario u opinión si así lo deseáis en el recuadro inferior.


viernes, 21 de junio de 2013

HABLEMOS DE LIBROS


Ponencia presentada por CHARI, el pasado sabado día 15 de Junio



En el momento que disponga del texto de la ponencia lo incluiré en el blog

























Podéis dejar vuestros comentarios y opiniones en el recuadro de abajo, si así lo deseas




martes, 11 de junio de 2013

GRANDES GENIOS



Ponencia presentada por Teresa Campos el pasado sábado día 8 de junio


Grandes genios que han sido malos estudiantes




Triunfar en el colegio de niños no es garantía de éxito profesional de adultos. Pero ser un mal estudiante tampoco es una condena de por vida. Más de un genio consagrado fue un auténtico desastre en la escuela.

 

Sin entrar en debate de por qué y con qué derecho los mediocres obtuvieron el poder para limitar y tiranizar la capacidad y el talento que cada persona tiene; por qué sólo deciden unos pocos qué es inteligencia y qué se debe aprender, qué es lo que está bien, lo que está mal; qué deben estudiar los niños en la escuela, que serán nuestro futuro si hay alguno, queremos lanzar un mensaje de esperanza: la verdadera genialidad siempre acaba por salir a flote.
El veredicto de un profesor suena inapelable acerca de un alumno:“Su rendimiento, sus resultados, son insatisfactorios. No asimila bien. Las notas donde apunta sus experimentos están rasgadas y confusas. A menudo se encuentra perdido, porque no escucha. Insiste en hacer las cosas a su manera. Me ha llegado la noticia de que quiere ser científico. En las circunstancias actuales, me parece algo ridículo. Si no puede ni siquiera aprender las bases de la biología, no tiene posibilidades de desempeñar el trabajo de un especialista. Sería una pura pérdida de tiempo no sólo para él, sino también para los que deberán enseñarle”.


El alumno en cuestión es John Gurdon. Medio siglo después de este juicio demoledor, en el 2012, a sus 64 primaveras, Gurdon se ha tomado su revancha al ganar el premio Nobel de Medicina. Sus pobres resultados en la Eton School, donde los académicos todavía se acuerdan de que sacó en una prueba una miserable puntuación de 2 sobre 50, no le impidieron llegar a lo más alto en su carrera profesional.
Genios que en el colegio fueron malos estudiantes: es más común de lo que se piensa y abarca todas las disciplinas. Por ejemplo, el profesor de Albert Einstein escribió: “Este chico no llegará nunca a ningún sitio”. Lo más notable de su  niñez  fue sin lugar a dudas, el lento aprendizaje del lenguaje. A la edad de nueve años, todavía, su lenguaje no era fluido, Sus padres temían que pudiera tratarse de algún grado de incapacidad y se ha dicho, que en su infancia, podría haber sufrido dislexia. Tampoco es que fuera un desastre (se ha exagerado mucho este aspecto), pero es cierto que sus maestros encontraban al joven Einstein lento y se quejaban de que reflexionaba demasiado antes de contestar a una pregunta. No conseguía aprender nada de memoria. No entendía las reglas y las órdenes. Rechazaba practicar deporte y esto lo llevó a aislarse. 



A los 16 años fue rechazado en una primera prueba de acceso a la Escuela Politécnica de Zurich por sus malos resultados en letras. Pese a ser excelente en matemáticas y física, era flojo en francés (se acababa de mudar a Suiza y no conocía el país), geografía y dibujo. Años después, el padre de la teoría de la relatividad dejó para la posteridad una de sus célebres frases sobre el tema: “La educación es lo que queda después de que uno ha olvidado lo que aprendió en la escuela”.


Otro físico de renombre, el estudioso de los agujeros negros Stephen Hawking, recuerda sus años de la universidad como un periodo de “aburrimiento y con la sensación de que no mereciera la pena esforzarse”. Hawking estudiaba menos de una hora al día. Confesó haber aprendido a leer sólo a la edad de ocho años. Aunque claro, su inteligencia estaba fuera de discusión. Su tutor de física, Robert Berman, contó posteriormente en The New York Times Magazine: “Sólo le bastaba saber que se podía hacer algo. Y él era capaz de hacerlo sin mirar cómo los demás lo hacían. Por supuesto, su mente era completamente diferente de las de sus coetáneos”. Su enfermedad, relacionada con la esclerosis lateral amiotrófica que le golpeó a los 21 años, le despertó: “Sólo entonces entendí que moriría pronto y que había que activarse”, declaró Hawking.


Estos casos tuvieron un final feliz. Pero hubo en la historia otro matemático que no tuvo la misma suerte. Évariste Galois, considerado el padre de la álgebra moderna, fue rechazado dos veces por la École Polytechnique de París por su manifiesta incapacidad de superar los exámenes de acceso y por su sistemática rebelión a las reglas y al sistema. Murió en un duelo a los 20 años.
Tener un hijo con grandes capacidades pero poco apto para las aulas puede llegar a convertirse en una pesadilla para los padres. Charles Darwin era, según sus maestros, “un chico que se encuentra por debajo de los estándares comunes de la inteligencia. Es una desgracia para su familia”. Al parecer, su padre compartía el diagnóstico. Consideraba que era vago y soñador: “Mi hijo no piensa en otra cosa que en la caza y en los perros”.

Otro padre con quebraderos de cabeza fue el de Winston Churchill. Tuvo que admitir: “El trabajo escolar de mi hijo es un insulto a la inteligencia” (años después el canciller británico afirmó: “Siempre me ha encantado aprender. Lo que no me gusta es que me enseñen”). Según su maestro de primaria, “Winston es un elemento que molesta constantemente, siempre está a punto de meterse en líos”. Durante su concurrencia a este colegio, el doctor Welldon, su director, propiciaba a Winston Churchill más azotes  que a cualquier alumno. A pesar de todo, el peor castigo que podía recibir Winston era “mandarlo al rincón”. Churchill recogió muchos fracasos en su época de escolar.


Odiaba particularmente al latín y al francés. El Director del mencionado colegio, decía de él que era: “descuidado, olvidadizo, manirroto, obstinado, nada puntual y deliberadamente díscolo”. No pudo pasar de segundo de bachillerato. En el colegio Harrow  se negaba a aprender griego y todo lo que no le interesara. Siempre tuvo una manera muy característica de hablar y de joven lo hacía tartamudeando y ceceando, por lo que siempre obtenía malas notas en oratoria.
Siendo Churchill Ministro de Hacienda confesaba su incapacidad para descifrar el significado de los decimales. Reconoció que nunca entendió la jerga de Hacienda y consideraba que los economistas hablaban chino.
Thomas Alva Edison recibió educación en su casa por su propia madre, ya que ésta era maestra, pues a los siete años había sido expulsado de la escuela por «retrasado». Desde pequeño su  interés fue relativo a los campos de la física y la química. 



Era “un chico confuso, inestable y embrollón”, según su profesor. Fue su madre quien logró estimular la inteligencia del joven Edison, que era reacio a la monotonía de la escuela. El fenómeno se produjo tras la lectura de un libro que ella le proporcionó titulado Escuela de Filosofía Natural, de Richard Green Parker; tal fue su embeleso que quiso realizar por sí mismo todos los experimentos y comprobar todas las teorías que contenía.  Su madre lo ayudó a instalar  en el sótano de su casa un pequeño laboratorio con el convencimiento de que iba a ser inventor. El inventor de la bombilla incandescente empezó a vender dulces y periódicos en los trenes y así desarrolló, con los años, su genio creativo.  “El talento está compuesto por un 1% de inspiración y un 99% de transpiración”
(Respuesta habitual de Edison a los halagos por su talento)

 La figura del genio matemático superdotado pero incomprendido es un clásico de la mitología popular. Pero esta divergencia entre rendimiento escolar y éxito profesional se ha manifestado también en otras ramas, como las artísticas. Por ejemplo, Giuseppe Verdi no fue admitido en la Escuela Superior de Música de Milán, el Conservatorio. La razón: haber superado los límites de edad y... ¡ adoptar una postura incorrecta de las manos sobre el piano ! 


En la pintura, más de lo mismo. Picasso (mientras que los otros alumnos seguían la clase del maestro, él dibujaba incansablemente palomas y corridas en sus cuadernos).Una de sus frases en lo que respecta a su infancia dice: "A diferencia de la música, no hay niños prodigios en la pintura. Lo que la gente percibe como genio prematuro es el genio de la infancia. No desaparece gradualmente a medida que envejece. Es posible que ese niño se convierta en un verdadero pintor un día, quizás incluso un gran pintor. Pero tendría que empezar desde el principio. Por lo tanto, por lo que a mí respecta, yo no era un genio. Mis primeros dibujos nunca se han mostrado en una exposición de dibujos infantiles. 


Me faltaba la torpeza de un niño, su ingenuidad. He hecho dibujos académicos a la edad de siete años, con una precisión de la que me asusto”.
Debussy (faltas de ortografía recurrentes) y Leonardo emprendía investigaciones en dominios diferentes y, una vez comenzadas, las abandonaba. Por no hablar del arte de escribir: Marguerite Yourcenar, poetisa, dramaturga y traductora francesa, nunca pasó por la escuela y Balzac fue un auténtico desastre: indisciplinado, distraído…
¿Son cosas del pasado? En realidad, la divergencia entre las pobres notas sacadas en la etapa del colegio y la posterior y exitosa carrera sigue produciéndose hoy en día. Incluso dos genios de la sociedad moderna, como Craig Venter, el padre del genoma humano, o Larry Ellison, el fundador de Oracle, también dejaron un mal recuerdo en su paso por las aulas. El primero estaba más interesado en la vela y el windsurf. Sus notas eran muy insuficientes. El segundo era un estudiante poco atento. Dejó la universidad ya al segundo año, también debido a problemas familiares. Ahora es considerado el quinto hombre más rico del planeta.
¿Y Bill Gates? ¡Al fundador de Microsoft tuvieron que pagarle para estudiar! “Para estimularnos, mis padres nos daban a mi hermana y a mí 25 dólares por cada sobresaliente que sacábamos. Mi hermana cobraba más porque siempre fui mal estudiante”, cuentan en su biografía.
¿Cómo es posible que los centros de enseñanza y los profesores no supieron darse cuenta de que tenían delante a genios? Paul Arden, publicista autor del libro “Usted puede ser lo bueno que quiera ser”, escribe que el criterio de enseñanza no puede en ningún caso ser un criterio fiable: “En la escuela se aprende sólo el pasado, los hechos conocidos. Cuanto más hechos se recuerdan, mejores son las notas. Los que fracasan en la escuela no están interesados en el pasado, tal vez porque piensan en clave de futuro. O simplemente no tienen buena memoria. Pero esto no significa que no puedan tener éxito”. “Siempre hay que recordar que los grandes números dicen todo lo contrario: a la gente a la que le ha ido bien en la escuela, le fue bien en la vida. Pero es cierto que hay niños que pueden chocar fácilmente con sistemas rígidos y torpes”, reconoce Mariano Enguita, autor de un estudio de la Obra Social de La Caixa.

Dicen los psicólogos que estamos predispuestos, por la naturaleza, a recuperar nuestra autoestima después de un fracaso. Y, a veces, para ciertas personas es más fácil conseguirlo siguiendo caminos alternativos al estudio, tal vez porque los creativos, por definición, se rebelan a las reglas. Según Alicia López, fundadora y directora del Centro de Psicología López de Fez, en Valencia. “Es muy posible que la rigidez del sistema educativo les haya impulsado a estimular su creatividad ante la necesidad de encontrar su propio camino, un camino en el que poder dar rienda suelta a su talento”. Así que siempre hay esperanzas.
En todo caso, parece evidente que los profesores, en muchos casos, no supieron detectar o entender las potencialidades de estos alumnos geniales. El escritor francés Daniel Pennac fue durante años un maestro y contó sus experiencias en su libro “Mal de escuela”. Él cree que los que enseñan deberían, antes que nada, mantener la mente abierta y abandonar los prejuicios. Porque incluso la persona que aparentemente es un mal estudiante puede esconder grandes virtudes y capacidades. “Todo el tiempo que trabajé como profesor de alumnos de bachillerato, nunca me topé con ningún muchacho idiota. Los hay más vivos, más atrevidos, más rápidos, sí. Pero no hay que olvidar que la escuela es el lugar donde se entrechocan el conocimiento y la ignorancia. Enseñar siempre es algo violento”.
“Todas las personas tienen una dosis de talento, pero no todas tienen fuerza de voluntad y ganas de trabajar para desarrollarlo, aún siendo motivadas. Las personas con talento pueden ser también personas perezosas”, matiza Alicia López. De ahí la pregunta clave: ¿ir al colegio puede ayudar a vencer esta pereza o, en cambio, estos ejemplos demuestran que, por muy buena intención que se ponga, estamos ante una batalla perdida? Mariano Enguita reconoce que, a diferencia del pasado, “ahora con las redes sociales todo el mundo tiene oportunidades para formarse incluso fuera de las aulas. Hay muchas herramientas disponibles. Y sí, digamos que sí, hay personas que aparentemente no necesitan la escuela”. Piergiorgio Odifreddi, matemático, divulgador y autor de varios libros, también cree que en ciertas circunstancias las aulas no sirven o, en todo caso, sirven poco. “La escuela siempre es necesaria, salvo en los casos en los que hace más daño que otra cosa. Sus puertas deben permanecer abiertas a todos, salvo a los que están en grado de desarrollar un pensamiento independiente y de mirar al mundo con una mirada poco convencional. Intentar atar una persona con estas características en el esquema del saber común puede frustrarle, y cortarle las alas al impedirle desarrollar sus potencialidades”.
Sin embargo, la escuela todavía puede desempeñar un papel esencial, también para los que tengan a un genio escondido en la lámpara. “Incluso las personas creativas necesitan una cierta disciplina. Debe ser una disciplina sobre todo interna, pero que puede también imponerse desde lo externo. En este sentido, la escuela puede enseñar a tener capacidad de autocontrol y de trabajo que serán útiles para desarrollar el propio talento”, subraya Enguita, que, en todo caso, recuerda que sentarse en un banco en un aula no tiene por qué ser incompatible con cultivar la propia genialidad. “No hay que olvidar que el año escolar, por lo menos en España, es de 175 días al año. Los que, por alguna razón, no se encuentran cómodos o a gusto en el colegio, disponen de mucho tiempo para desarrollar intereses, pasiones y el talento que uno posee. ¡Más de la mitad de las horas del año, son suyas! No es por acudir a la escuela que una persona con capacidades o talentos especiales va a acabar apretado de la yugular. Por todo eso, es absurdo pensar que si te va mal en la escuela necesariamente te vas a convertir en nada en la vida”.
Así que genios y maestros pueden convivir de una manera provechosa si cada uno pone algo de su parte. Por un lado, los estudiantes pueden aprovechar el marco que ofrece el programa de la enseñanza para no desperdiciar y dispersar sus dotes. Pero ¿qué tiene que hacer la escuela para mejorar? “Lo deseable sería adaptar los criterios de enseñanza al estudiante. La práctica demuestra que en grupos reducidos de alumnos, con atención individualizada, estos aprenden más y están más motivados. Esto requiere recursos y profesionales motivados y formados en altas capacidades. El sistema escolar debería contemplar, además de la adquisición de conocimientos académicos, la educación emocional de los alumnos y el desarrollo de sus habilidades sociales (enseñándoles a ser asertivos) para fortalecer su voluntad e introducir hábitos de esfuerzo, autodisciplina y automotivación”.
Ahora bien, todo dependerá también de la idea de éxito que cada uno tenga y de la capacidad de sobreponerse a los suspensos. Pennac lo sabe bien. “Yo repetí curso. Y, queridos amigos, os aseguro que en la vida hay cosas mucho peores”. 

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DERECHO A DECIDIR ¿ O NO?

Ponencia presentada por Jose el Sábado día 1 de Junio



Cuando se disponga del texto de la ponencia sera añadido en el blog













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viernes, 31 de mayo de 2013

TERTULIA SOBRE ARTÍCULOS DE ACTUALIDAD

El tema elegido, de entre los de actualidad para este domingo día 26 de mayo ha sido:




Lo que cuesta de verdad la ropa


¿Cuánto cuestan de verdad esos vaqueros por los que hemos pagado menos de 20 euros? ¿Qué hay detrás de los seis euros que nos ha costado esa camiseta? ¿Por qué tanta ropa que compro en España, de marcas españolas o europeas, lleva el típico "Made in Bangladesh" o "Made in Pakistán" en la etiqueta?


Ha hecho falta una tragedia con más de 600 muertos y el efecto multiplicador que las redes sociales dan actualmente a las noticias para que nos paremos a reflexionar y nos planteemos estas preguntas, aunque solo sea por unos días, o por unas semanas, que es lo que suele durarnos la conciencia social, más dependiente de imágenes frescas y grandes titulares que de las frías cifras.
El derrumbe en Bangladesh de un edificio que albergaba varias fábricas textiles en las que unas 3.000 personas habían sido obligadas a seguir trabajando, pese a que la policía había advertido un día antes de la existencia de grietas en las paredes, ha dado visibilidad a un problema que hunde sus raíces en los cimientos mismos del sistema de división internacional del trabajo en el que vivimos. Porque, en definitiva, esas fábricas, donde los empleados cumplen agotadoras jornadas de trabajo por salarios miserables, existen solo porque nosotros, con nuestra demanda, lo permitimos. El supuesto rostro humano con el que, cada vez menos, aliviamos las durezas del capitalismo salvaje en Occidente no es, en muchas partes del planeta, más que una ilusión.
En Bangladesh, la paga media de estos empleados son 38 euros mensuales, equivalentes a un salario mínimo que está entre los más bajos del mundo.


La ecuación es sencilla y no tiene ningún misterio. A las empresas de ropa (como a tantas otras en tantos otros sectores) les sale mucho más barato elaborar sus productos en países donde el gasto que supone pagar a los trabajadores es mínimo. En Bangladesh, por ejemplo, la paga media de estos empleados son 38 euros mensuales, equivalentes a un salario mínimo que está entre los más bajos del mundo. Ello permite a las firmas bajar los precios en los puntos de venta hasta niveles que, de tener que cargar con los costes de los salarios, los impuestos y las condiciones de seguridad laboral del primer mundo, no resultarían "competitivos".
La fórmula se completa con otros dos factores igualmente importantes: Por un lado, por muy bajos que sean los salarios que las empresas de ropa pagan en el tercer mundo, éstos suelen ser mayores que la media allí. En contextos donde además existe un desempleo endémico, siempre habrá personas dispuestas a trabajar. Por otro lado, los consumidores occidentales demandan, obviamente, ropa barata, y son muy pocos los que que, especialmente en estos tiempos de crisis, están dispuestos a pagar más o a mirar la etiqueta de una chaqueta antes de comprarla.
Al final, las empresas salen ganando, los consumidores del primer mundo salen ganando, y los trabajadores del tercer mundo salen también 'ganando', teniendo en cuenta que no tienen muchas opciones mejores de supervivencia. Hasta que se derrumba un edificio, mueren cientos de personas y entonces se hace evidente que algo no funciona.




Un dilema falso

El problema de fondo es asumir que el único modo de que haya ropa barata es que ésta se produzca en condiciones indignas. En una economía de mercado todo es relativo, y la última palabra la tiene siempre el consumidor, por más que su comportamiento esté condicionado por el bombardeo de la publicidad, las posibilidades que dan los sistemas de crédito o la caducidad programada de los bienes que adquiere.
Bastaría, en principio, con no comprar ropa proveniente de países donde sabemos que las condiciones de trabajo son inhumanas, más propias del siglo XIX que del XXI. Sin embargo, la única alternativa parece ser comprar ropa más cara, y eso no resulta sencillo para tantas familias (cada vez más) a las que les cuesta un mundo no ya llegar a fin de mes, sino llegar incluso a la semana siguiente.
Una respuesta a este teórico dilema es ser conscientes de que el consumidor tiene voz además de dinero. 

El coste laboral 

Una camiseta fabricada en Bangladesh que se vende a 20 euros es de 1,5 céntimos
Según el sindicato internacional europeo IndustriALL, el coste laboral de una camiseta fabricada en Bangladesh que se vende a 20 euros es de 1,5 céntimos.



¿Por qué se derrumbó el edificio?

El origen del derrumbe parece hallarse en cuatro generadores situados en el techo del inmueble y en la maquinaria industrial. 
Según explicó el funcionario del Ministerio del Interior de Bangladesh que dirige la investigación, el peso y las vibraciones de los generadores de electricidad crearon una gran presión sobre la estructura del edificio, ya de por sí en mal estado y debilitada por el uso prolongado de maquinaria pesada, que acabó cediendo. El edificio, además, tenía nueve plantas pese a contar con permiso solo para cinco, estaba diseñado para un uso comercial, y no industrial, y construido con materiales de "muy poca calidad".



¿Qué empresas tenían talleres en el inmueble?

Las compañías multinacionales Primark, El Corte Inglés, Bon Marché y Joe Fresh han confirmado que producían en alguna de las empresas locales implicadas en el siniestro. Otras, como Mango, habían hecho pedidos de prueba en los talleres.


Articulo publicado en" 20 Minutos" el 6 de mayo de 2013


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